Se acabó el
ruido... Que poco a poco fue extinguiéndose. No queda nada de él, ni siquiera
el murmullo de la sangre al palpitar con cada suspiro desechado y reprimido. Se
han quedado a medio camino, entre el alma y los labios, retenidos bajo la piel,
todos los ruegos de caricias y todos los sentimientos, mudos y ciegos,
resignados al más cortante silencio.
Y ahora solo quedo yo, vacía e indiferente.
Y ahora solo quedo yo, vacía e indiferente.
Yo regresaré.
ResponderEliminar¿Quién eres y a dónde quieres regresar?
ResponderEliminarHe tenido problemas en mi vida. Me gusta tu blog, con el que me topé de casualidad. Resume bien lo que pienso.
ResponderEliminarGracias. Actualizo poco, ya que realmente escribo para mi, pero estás invitado a seguir viniendo por aquí siempre que te apetezca.
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