miércoles, 6 de febrero de 2019

La mañana que decidí salir del vientre de mi madre hacía frío. Me adelanté (como siempre) a la fecha prevista y acabé en sus brazos tras hacerle batallar durante horas en la camilla del hospital. Nacer es jodido. Es un acto plagado de belleza y crueldad. La vida es irremediablemente hostil y, a la par, terriblemente hermosa.
Nací una fría mañana de Enero, de esas en las que el viento te corta la piel y de las que se te congelan los pies. Sin embargo, ni una sola nube tapaba el cielo y el sol regalaba caricias amables a quien se quisiera cobijar bajo él.
Muchas veces pienso que yo soy como la mañana en que nací: Parezco fría, pero si te quedas a mi lado lo suficiente, yo te arroparé con mi calidez. 

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