lunes, 8 de abril de 2019

Creí amar más fuerte y más intenso en el desprecio denso, que en el lecho de la paz y la certeza.
Me vendí al amargo despecho, como si el único sentir tangible fuera el de la tristeza.
Admito que he tocado techo:
Que no sé amar ni sabré hacerlo a nadie,
Y tan solo el hecho de saber amarme, ya sería una proeza.

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